El buen o mal juicio de una persona: juzgar a los demás

Entre las cosas más esenciales de las relaciones sociales podemos encontrar el juicio, el cual puede suceder desde fuentes muy externas de nuestra vida o quizá más cercanas que nuestra propia familia. Te traemos algunos enfrentamientos que pueden suceder cuando somos la persona que juzga y no la persona que está siendo juzgada, algunas personas pasan más tiempo de su vida en alguno de ambos lados.

Juzgar en un modo no ‘constructivo’ puede dañar a nuestro alrededor

Juzgar constructivamente a las personas puede resultar muy positivo si lo sabemos hacer de una manera asertiva y sincera, sin tener que apuntar directamente a las causas de sus problemáticas. Las personas suelen escuchar a aquellos quiénes quieren escuchar a éstas personas, ya que la empatía crece y hace una especie de ambiente saludable en el cual no tenemos la necesidad de cerrarnos con los demás para que no nos hagan daño. Crear ésta burbuja de comodidad entre la comunicación de las personas puede resultar algo muy agradable ya que juzgar no se convierte en un aspecto negativo de la conversación si no en una construcción de algo mejor para todos.

Cuando somos la persona que juzga a diestra y siniestra a la persona en cuestión, usualmente podemos encontrar puntos débiles de una persona apuntando a sus características más débiles o las que resaltan ésta diferencia social que las personas pueden tomar como juego o una burla del momento, crear escudos para estos juicios que la gente puede hacer es inútil. Lo mejor que podemos hacer para no dejar nuestras defensas bajas al momento de que alguien más nos esté juzgando es simplemente enorgullecernos de nuestra persona para que nadie pueda hacernos sentir menos por burlarse de quiénes somos o cómo lucimos afuera de nuestro piso.