La rocambolesca historia de cuando mis familiares perdieron los anillos de boda

Los anillos de boda han sido, desde tiempos inmemorables, el anuncio oficial del matrimonio: la forma en que se sellan el amor dos personas, junto a un beso, y juran fidelidad entre ambos, por el resto de sus vidas, ya que ahora son compañeros. Pues bien, en la última boda familiar casi no se celebra el casamiento, ya que los encargados de portar los anillos los perdieron en un acto fortuito: y es que al parecer se habían caído del bolsillo en los adelaños de la iglesia, por lo que mientras todo el mundo esperaba que llegase la novia, todos los allí presentes se dedicaron  a buscar los dichosos anillos de boda, los cuáles aparecieron al fin en el césped, en perfecto estado, gracias a Dios (nunca mejor dicho).

Todo, por suerte, acabó en un susto y se recuperaron al fin los anillos de boda

Pero mientras, las caras eran largas, tristes, taciturnas, e incluso los sollozos por parte de las personas que habían perdido los anillos de boda eran constantes, fueron treinta minutos de puro sufrimiento hasta que, como por arte de magia, justo al aparecer la novia en el coche nupcial, también aparecieron los anillos al unísono. Fue como por arte de magia, algunos lo catalogarían de un milagro, pero sin duda alguna lo que importaba es que la ceremonia podía seguir adelante y ambos novios podían sellar su matrimonio y amor tal y como deseaban. Además, no cabe ni que mencionar el costo que tienen los anillos de boda, como para perderlos. Lo que nunca se perdió fue la esperanza, y gracias a que todos comenzaron a buscar como locos las alianzas por todas partes, pudieron salvar el día, un día tan especial para los novios como es el día de su matrimonio. Y esta vez, con anillos de boda, con final feliz.