Trabajos por los que todos hemos comenzado de pequeños

De pequeños, todos hemos instalado carpas plegables, trabajado repartiendo publicidad en bici, etc. Un sinfin de sencillas tareas que hacíamos para poder obtener algo de rentabilidad económica. Mínima, ya que por este tipo de trabajos no se paga una gran cantidad de dinero, pero al fin y al cabo cuando somos niños con tener para algunas chucherías, cromos y tres o cuatro cosas de menor importancia estamos servidos. Además, así podemos sentirnos autosuficientes y por qué no, ayudar un poco en casa, ya que la economía siempre aprieta en las familias de clase media o baja, por lo que cuando sabes que tus padres no tienen lo suficiente como para dártelo comienzas a buscarte la vida por ti mismo.

Instalar carpas plegables fue mi primer trabajo, y estoy muy orgulloso de eso

Como os decía, yo trabajé de ayudante. No ganaba mucho, pero me daba para mis cosillas, mientras seguía estudiando y formándome para mi futuro trabajo. Ayudaba a mi tío a instalar carpas plegables por todos lados: bares, particulares, etc. Ya que ese era su negocio, y necesitaba de alguien para echarle una mano: cargar con las cosas, ayudarle a sujetar y apuntalar ciertas otras en la instalación de las carpas… cosas que, no eran muy difíciles pero que le ahorraban un gran espacio de tiempo.

Por ello, y a sabiendas que me hacía falta algunos eurillos de paga a la semana, mi tío pensó en mi para el trabajo: y dicho y hecho, acepté y todas las tardes tras salir de clase me dirigía a su local para ponernos en marcha instalando todo tipo de carpas plegables, y pese a volver a casa tarde (muy tarde, casi las doce de la noche) me sentía bien conmigo mismo. Tanto, que cenaba, dormía, y al día siguiente deseaba volver a trabajar. Al fin y al cabo podía pagarme mis propias cosas con el “sueldo” que mi tío me daba, lo cual era una miseria, pero por aquel entonces era la envidia de todos mis amigos, y eso que mi trabajo era muy simple: instalar carpas plegables.